lunes, 14 de noviembre de 2011

Pequeñas historias acerca de un camino

"Coge estas botas y emprende tu camino". ¿Botas? Aquello no eran unas botas. Lo que el viejo me ofrecía era un trozo de tela mal cosido. Esas botas tenían por lo menos medio siglo: estaban rotas, viejas, harapientas, olían mal y no eran de mi número. Sin embargo, yo estaba descalzo y era lo único que tenía... así que las cogí y me las puse. El viejo me señaló el camino. Miré al frente y encontré ante mis ojos un sendero en pésimas condiciones, lleno de gravilla y piedras. Las botas no soportarían semejante terreno. Además, el camino que me esperaba era largo. ¿Qué sería de mí? Nunca lo sabré si no confío en el destino y avanzo...

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